Juan del Olmo

Pocas veces vemos en televisión lo que hemos visto de Juan del Olmo. Vemos muchas cosas en televisión. Espectáculos ridículos de "famosos" de pacotilla, sufrimiento, guerras, etc. Pero no una emoción verdadera, una demostración sin tapujos de una rabia contenida, una identificación sin fisuras con una causa y una promesa vehemente de la defensa de unas víctimas, las del 11-M. Contrasta con un mundo en donde todo es pasajero, en donde evitamos aferrarnos a las cosas, ideas o personas. Realmente el valor de las personas se mide por la capacidad que tienen de demostrar así sus sentimientos. No conozco a este hombre, salvo por las pocas veces que lo he visto en los medios de comunicación, pero me ha conmovido, y alguna vez me gustaría tener el poder que él tiene para ayudar a los demás. Sorprendentemente contrasta con que, por lo general, precisamente la gente que tiene más poder para ayudar es la que menos humana, menos emocionada y menos apasionada se muestra.

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