Eggpain is diferen

Imagnínese que ha comprado un paquetito, digamos en Japón. Imagnínese que le dan un número de comprobación del envío que le permite ver por dónde anda. Imagínese que tarda dos días en llegar desde Japón a Madrid y que en la información de localización, lleva 5 días en «Madrid AP Customs». Imagnínese que se decide a llamar para saber qué está pasando. He aquí la bonita historia de llamadas:

1. Página www.aena.es. No funciona. Tarda siglos en cargar. Buscando por Internet encontramos el número 902 404 704.
2. Primera llamada. Nos dan un número que se supone que es de aduanas, pero al llamar nos dice que eso no es aduanas y que no sabe cuál es el número.
3. Tercera llamada, al 902. Esta vez nos dan un número que parece de aduanas, 91 393 75 60.
4. Cuarta llamada. En ese número nos dicen que si nuestro paquete viene por correo, hay que llamar a otro número. 91 396 22 97. Muy bien.
5. Quinta llamada. Se llama una, dos, tres, cuatro veces. Comunicando.
6. Aburridos, se llama una última vez. Después de sonar 10 veces (contentos y todo porque estuviera sonando) cogen el teléfono. Le explicamos la situación y nos dicen que en esa aduana no se retiene nada que vaya para Murcia. OK. ¿Y dónde se retienen? El hombre NO TIENE NI IDEA. Le oigo preguntar lejos habiendo dejado el teléfono a otro que dice que no tiene ni idea tampoco, pero que le dice que quizá la de Alicante. Prueba en la de Alicante, me dice. Nos da un último número. 96 513 43 18. (Esta ya era la sexta llamada).
7. Séptima llamada. Al número de Alicante. Después de dar el número de rastreo del paquete y de esperar 10 minutos, nos dicen que el paquete estuvo ayer allí y que ha salido hoy para su destino dentro de Murcia...

No está mal... Estando en España, hasta nos hemos puesto contentos de que el paquete vaya a llegar y todo... Me parece indignante. Y lo triste es que la mayoría de cosas en España van así.

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