De crítico literario

Por supuesto, no es que sea un crítico literario ni mucho menos. Sin embargo, la entrada anterior sobre el código Da Vinci me ha ayudado a mirar a los libros de otra manera. En esa entrada, el autor estudiaba el lenguaje de un libro en inglés. Aunque entiendo el libro en inglés, no soy capaz de captar algunas de las sutilezas que el autor exponía. Sin embargo, sí que lo puedo hacer de libros en español. Por ejemplo, hace poco compré "El último Catón" de Matilde Asensi. Antes leí "Iacobus" de la misma autora, y no me gustó mucho. No sé exactamente por qué, quizá porque los personajes no eran muy reales; quizá porque los consejos del monje al niño se hacían demasiado claramente para explicar cosas al lector, etc. El caso es que cogí anoche este último libro, el del Catón, y me encuentro una primera frase:

Las cosas hermosas, las obras de arte, los objetos sagrados, sufren, como nosotros, los efectos imparables del paso del tiempo.


Aparte de la demasiada cantidad de comas (quizá esto sea una cuestión de gustos), encuentro por ejemplo que "imparables" no se refiere a los efectos (los efectos no son imparables, porque un efecto es una consecuencia, no una acción), sino al paso del tiempo. Así, quizá la autora quiso decir exactamente:

[...] sufren, como nosotros, los efectos del imparable paso del tiempo.


O incluso mejor... eliminemos el adjetivo. El paso del tiempo siempre es imparable, y además, ese adjetivo no aporta nada a la frase. A veces me da la sensación de que los autores tienen que añadir palabras a las frases para que no se les queden cortas...

Pero sigo más:

Desde el mismo instante en que su autor humano, consciente o no de su armonía con el infinito, les pone punto final y las entrega al mundo, comienza para ellas una vida que, a lo largo de los siglos, las acerca también a la vejez y a la muerte.


En primer lugar, de nuevo encuentro demasiadas comas y aliteraciones. De nuevo será una cuestión de gusto. Además, un autor es siempre humano, por lo que el calificativo quizá queda redundante o rimbombante. Pero la última parte de la frase, ¿acaso no quedaría más cómoda de leer de la siguiente forma?

[...] comienza para ellas una vida que las acerca también a la vejez y a la muerte a lo largo de los siglos.


Creo que esta frase es más fácil de leer, además de tener la característica de que agrupa el hablar de "una vida" con "las acerca a la vejez y la muerte" (es decir, la frase asemeja el fluir del tiempo).

Por último, y todo en la primera página, hacia el final leo:

Tampoco le oí girar la manija y asomarse, pero el caso es que, cuando me vine a dar cuenta, ya lo tenía en la entrada del laboratorio.


De nuevo, demasiadas comas. Por ejemplo, las dos últimas comas se podrían eliminar sin ningún problema. Pero lo que menos me gusta de la frase (de nuevo, quizá, cuestión de gusto personal) es que el hecho de tener al hombre dentro de su laboratorio sin haberse dado cuenta es una "consecuencia" de que no le oyera girar la manija y asomarse, por lo que el uso de "pero el caso es que", como una disyuntiva no tiene sentido. En todo caso sería más lógico decir "por lo que", o simplemente "y", o eliminar el "pero" y poner un punto...

Tampoco le oí girar la manija y asomarse. El caso es que cuando me vine a dar cuenta ya lo tenía en la entrada del laboratorio.


o:

Tampoco le oí girar la manija y asomarse, y cuando me vine a dar cuenta ya lo tenía en la entrada del laboratorio.


En fin, no sé qué os parece.

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