De cine

Ciertas curiosidades se han conjuntado de manera que voy a escribir un poquito sobre cine, al menos de algunas cosas que quizá no interesen a nadie. En fin. Hoy he ido a ver «Batman Begins, y tengo que decir, como me esperaba, que no merece mucho la pena. Simplemente de vez en cuando tengo que relajarme en una pantalla grande y consumir un producto fácil de tragar con encefalograma plano.

La película, me cabrea decirlo, es bastante floja, y se podría sacar mucho más del argumento o del personaje. Parece mentira que héroes que han mantenido a miles y miles de aficionados hagan películas tan flojas. Incluso los dibujos animados de Batman eran mucho mejores. Pero en fin, el caso es que lo que más llama la atención de la película no es su argumento totalmente falto de atino (no hay que ser muy listo para saber que una productora de microondas que achicharre toda el agua de alrededor también freiría a todo ser vivo... más que nada porque somos más o menos un 70% agua...) Ante estas faltas ingentes de imaginación uno no puede más que quedarse triste.

Como decía, lo que más llama la atención de la película en la que Batman tiene sus actuaciones más penosas al estilo de aquellas en las que más malogrado quedaba nuestro querido Quijote, es el actor, Christian Bale. Y no es porque su interpretación sea perfecta (de hecho se podría decir que es nula) sino porque uno no se puede ni imaginar que es el mismo actor que uno puede ver en «El Maquinista», inquietante (y mucho mejor) película en la que Bale aparece tan delgado como una hoja de papel. Por casualidad, hace unos días alquilé del video club esa película y me gustó mucho. En «Batman Begins» Bale hasta tiene músculos y todo, que uno podría haber jurado que le habían desaparecido del cuerpo tras rodar «El Maquinista».

Entre caídas, meteduras de pata ante la «chica de la película», y frases ridículas pronunciadas con un exageradamente ronco tono de voz (supongo que para evitar que la gente que hablaba todos los días con él lo reconociera por la voz al llevar la máscara), el otro personaje que destaca incluso por encima de todos es Michael Caine, que pone su particular acento inglés al oficio de mayordomo (y que por desgracia oimos doblada).

Al hilo de esto (del doblaje) he visto hoy en Barrapunto una noticia que criticaba (y con razón) el bastante mal doblaje de las películas de animación que realizan los famosetes por el hecho de ser famosos, no por el hecho de ser dobladores profesionales, ni siquiera por el hecho de tener una mínima dicción. La noticia hace relación a dos comentarios (aquí y aquí) que precisamente hablan de lo «no-tan-buena» que es «Madagascar» comparada con otras de DreamWorks, y no sólo por el doblaje, que es pésimo. Continuando con las coincidencias, el otro día también ví esa película, «Madagascar».

Como cualquier persona que desde pequeño está acostumbrado a los doblajes, debo reconocer que no me dí cuenta de esta pérdida de calidad en el doblaje por famosetes hasta que ví en versión original «Shrek». Habiéndola visto ya en español, no pude evitar reirme a carcajadas cuando oía la voz en inglés de Eddie Murphy haciendo de burro. Jaja. «Blue flower, red thorns. Blue flower, red thorns. Blue flower, red thorns. This would be so much easier if I wasn't COLOR-BLIND». Genial.

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