Corrupción en Miami (Miami Vice)

Ayer tenía ganas de despejarme un rato y decidí tragarme una película en la que no hace falta pensar mucho. Corrupción en Miami. Heredera de la mítica serie de televisión, he de decir que la película está bastante bien para los cánones actuales. Como leí en alguna crítica, el guión no es ninguna maravilla, aunque no considero que sea aburrida. De hecho, me gustó bastante el ritmo (aunque sí que coincido con las críticas en que la historia de Sonny con Isabella sobraba completamente).

La película es de una factura de dirección y realización sorprendentes. Increíbles planos nocturnos en lanchas de alta velocidad, planos de cámara muy bien estudiados y efectivos, así como adecuados para el tipo de película. En definitiva, no me aburrí y me gustó.

En cuanto al guión, un tanto simplón y, como se esperaba, bastante increíble, pero dentro de la tónica del género. Increíbles también los coches: Bentley, Ferrari, BMW, etc etc. Vamos, que como coches figurantes salían dos BMW 645i, uno negro y otro blanco (por la cosa del Zen).

Bastante bien, en su línea Jamie Foxx (aunque esa perilla le queda francamente mal), con varias escenas memorables de la película. En particular la escena a 3/4 del final de la caravana. Magnífica. Volveré a ella después. Pero antes, una cosa sí que me quedó clara: a mí, como a un personaje de la propia película, no me gusta Farrell ¡QUÉ MAL PAPEL, QUÉ MAL ACTOR, QUÉ MAL TODO! En la película se nota que los grandes momentos se reservaron para Foxx. No sé si era así a priori o lo hicieron después de ver cómo este gachó del Farrell ponía sus caras inexpresivas, su gesto desacompasado y su andar chulesco. No me gusta nada (de antes ya me gustaba poco, pero es que aquí lo borda). Una pena que destaque por malo en esta película.

Un último apunte que se me ocurre de la escena de la caravana. Un día oí a Michael Caine hablando de su película «Asesino Implacable» («Get Carter» en inglés, la versión de 1971, no se confundan) que decía que se había tomado su papel de asesino muy en serio. Un asesino a sueldo y profesional no podía dudar ni poner caras raras. Además, debía poder acabar con un hombre (o dejarlo K.O.) de un golpe. Pues bien, acostumbrados estamos a ver supuestos asesinos a sueldo con cara de bobos, la escena de la caravana muestra cómo un policía entrenado puede enfrentarse a una serie de matones de barrio armados, que, por ejemplo, le atacan con un cuchillo que Foxx consigue quitarles y utilizar contra ellos, por supuesto, y finalmente rematarlo con un disparo cuando ve que los acuchillamientos no lo han matado del todo, detalle interesante, que no quiere decir agradable). En definitiva, una escena de dentro de la caravana es magnífica.

Ay, se me olvidaba. Para un español resulta un poco irrisorio que el más malo de la película sea Luis Tosar. No pude evitar reirme en el momento más decisivo de la película, como tampoco lo pudo evitar el resto de la sala...

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