Coincidencias literarias

Hace no mucho comentaba acerca de teorías de Alphonse Bertillon. El otro día terminé de leerme «El hombre terminal» y tuve que decidir el siguiente a leer. Desde hace tiempo quería leerme «El dragón rojo» de Thomas Harris. Me habían dicho que era el mejor de los tres de la serie de Hannibal Lecter. Nada más empezar a ojearlo, me encuentro con una cita de nuestro amigo Bertillon:


Se puede ver sólo lo que se observa y se observa sólo lo que ya está en la mente. -- Alphonse Bertillon


Cuando pienso qué leer a continuación, siempre hay otro libro que está ahí y que no me he leído todavía: «El péndulo de Foucault», de Umberto Eco. Al mirar la edición de mi casa (Ave Fénix, Debolsillo, Plaza & Janés), me he encontrado con sorpresa que la cubierta del libro era parte de un cuadro de Caspar David Friedrich (más), en concreto «La tumba de Hutten». El nombre de este pintor siempre se me quedará grabado, ya que fue con diferencia el que más me sorprendió en mi primera visita al museo Thyssen-Bornemisza. Cuadros como este o este, e incluso otros que recuerdo que ví pero que no encuentro en el catálogo me hacen que tenga que volver a verlo.

Hutten's Tomb


Al final me he decidido por el libro del dragón. Llevo unas 100 páginas y he de decir que es uno de los libros más inteligentes que he leído. Los diálogos, los personajes, las situaciones, los descubrimientos son totalmente inteligentes, de una sutilidad asombrosa. Las conclusiones y observaciones que de su entorno y del resto de personajes hace el personaje protagonista, Will Graham son tan reales que parece estar contando algo que realmente sucedió. Los diálogos con Lecter son tan maravillosamente estilizados que son de una inteligencia casi palpable al tacto. Sorprende todo, desde los diálogos de los profesionales forenses hasta los artículos de las revistas de siquiatría.

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