Schopenhauer: El amor, las mujeres y la muerte

Hace mucho tiempo, mi amigo y compañero de trabajo Ginés me dejó un libro de Schopenhauer con este título (por cierto, voy a devolvérselo hoy mismo). A su vez se lo había dejado Jesús García Molina. No sé exactamente por qué me lo dejó ni por qué se lo dejó aquél a Ginés. Cuando uno oye el nombre de Schopenhauer, reputado filósofo del siglo XVIII, se imagina a un pensador avanzado en su tiempo, o con un conocimiento profundo de la naturaleza humana. Cuál es mi sorpresa al leer el capítulo dedicado a las mujeres, cito textualmente:

Sólo el aspecto de la mujer revela que no está destinada ni a los grandes trabajos de la inteligencia ni a los grandes trabajos materiales. Paga su deuda a la vida, no con la acción, sino con el sufrimiento, los dolores del parto, los inquietos cuidados de la infancia; tiene que obedecer al hombre, ser una compañera pacienzuda que le serene. No está hecha para los grandes esfuerzos ni para las penas o los placeres excesivos. [...]

Ahí queda eso. Creo que ningún ser humano se echó tanta mierda (con perdón) encima con un sólo párrafo... Incomprensible, incluso para la época. Mucho menos para ser considerado un reputado filósofo.

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