Apuntes culturales

Aprovechando que mañana es festivo en la Universidad (Santo Tomás de Aquino) y que he avanzado bastante en mi trabajo, me voy a tomar el exceso de escribir aquí una entrada que llevaba tiempo con ganas de escribir. Últimamente he visto muchas películas y obras de teatro que quería comentar. Quizá se me olviden algunas, porque hace tiempo que no comento mucho por aquí, así que no descarto publicar secuelas :)

Empezaré por las peores, que son quizá de las que más me acuerdo, más que nada por el cabreo. Por favor, no pierdan el tiempo ni el dinero en ver Aeon Flux. Sí, Charlize está muy bien, pero ni siquera llega a hacer que la película merezca lo más mínimo la pena. No le dedicaré más tiempo.

Otra que tal baila (sí, ya sé que no debería ver todas esas cosas, pero procuro verlo todo...) es Alone in the dark. En esta todo es malo, no hay ningún elemento destacable ni que salve la película en ningún aspecto imaginable. Hay tantos fallos en la trama, guión, ideas científicas, etc. etc. que más que película es un insulto al espectador. Sinceramente, esperaría que las películas fueran malas, pero no insultantes. Con esa esperanza voy una y otra vez al cine.

King Kong, por el contrario, representa lo opuesto. A pesar de contar con el handicap de que uno se sabe casi de corrido el guión y puede decir más o menos lo que va a hacer el bicho a continuación, la película es una auténtica obra de arte. El ámbito de arte es ámplio y mientras que otras películas destacan por el guión, argumento, etc., esta destaca por «todo lo demás». Si bien parece que Jackson no se resiste a meter alguna que otra cosa que no cuadra con la vista general de la película (como personajes que en algún momento clave tienen una idea o comportamiento que no casa en absoluto, lo cual afea un poco la película), en general es espectacular. Las escenas de acción son inmejorables, lográndonos sorprender en cuanto a efectos especiales, a mí por lo menos, mucho más que todas las sagas tipo «el señor de los anillos» o «la guerra de las galaxias». Sinceramente, estos efectos especiales y escenas de acción están más cuidadas que en las otras películas. Hay muchos momentos en los que uno disfruta y se da cuenta de ello. Además, ahora que me ha dado la fotografía, he podido apreciar los planos, los colores, la recreación del Nueva York de los 1920/30, etc. En definitiva, no voy a aportar mucho diciendo esto, pero hay que verla, porque sorprende (sí, incluso a aquellos que no sean amantes de los efectos especiales).

Por suerte, el racimo de películas que he visto incluye a más películas buenas de verdad. Auténtica obra de arte, diría yo, que es Brokeback Mountain. Sencilla, creíble, honesta, sencillamente genial. El grado justo de mostrar y dejar al espectador su espacio mental para jugar con los argumentos y los personajes. No quiero hablar mucho más de ella, pues considero que todo el mundo debería ir a verla sin haber oido mucho del argumento (aunque es casi imposible), porque la película es tan delicada y sutil que uno disfruta descubriéndolo por sí mismo. Sólo diré que sorprendentemente coincido con el crítico del periódico «La Verdad» en la calificación de esta película como «muy buena». Normalmente casi no coincidimos, pero es que personalmente pienso que este crítico (lo siento, me tengo que quitar una espina de encima) no hace muy bienas críticas. Por ejemplo, a «Aeon Flux» le pone dos estrellitas, creo recordar, calificándola como «buena». Sin comentarios. Resumiendo, al principio era reacio a ver esta película. Pensaba que iba a ser un producto de auto-consumo americano exportado por la maquinaria imparable de Hollywood. Nada más lejos de la realidad. Imprescindible.

Siguiendo con las películas, esta vez (y sorprendentemente, debería añadir) ni buena ni mala, está Doom. Si bien no es ninguna maravilla, como podríase esperar, sí que al menos no engaña al espectador ni lo trata de encefalograma plano. Las chorradas científicas, que las hay, por supuesto, no son tan chorradas como podrían ser. La acción es impactante y mantiene enganchado al espectador al menos haciéndole pasar un rato entretenido. Al contrario de las dos primeras que comenté, merece la pena verla sin ninguna pretensión más que ver recreado el magnífico juego de Id Software. Como comprenderán todos los lectores, esta película es (en argot geek, que es lo que toca ahora) un «must» para cualquier informático que se precie, y que por tanto habrá jugado al juego :).

Por último y cambiando de tercio, dos obras de teatro. Melocotón en almíbar, de Miguel Mihura y La Gitanilla, de Miguel de Cervantes. Ambas, siendo obras de teatro «clásicas» resultan, al menos para mi paladar, algo «blandas». Esto no quiere decir que no estén bien y que no sean totalmente recomendables. Efectivamente, hay que ir a verlas, sobre todo por el placer de ver y de apoyar al Teatro, que es un placer que no todo el mundo conoce, pero que debería probar. Los enredos de la primera son bastante graciosos, mientras que en el caso de la segunda, la gitanilla, la puesta en escena es genial, y los actores magnificos, siendo esta una obra más copleja, ya que incluye canciones cantadas en directo por los actores, e incluso bonitas escenografías donde el agua forma un papel muy interesante. Original recreación de la obra clásica. Como digo, totalmente recomendables ambas.

Creo que no se me olvida ninguna digna de mención, aunque tengo la sensación de que algo me ha quedado. Si es así, añadiré más entradas.

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