4 meses, 3 semanas y 2 días

Con este título, en un principio desconcertante, ya que se puede referir a cualquier periodo de tiempo de interés, viene a las pantallas españolas una película rumana que tuve oportunidad de ver en Madrid el fin de semana pasado. Reconozco que al principio fui un poco reticente, porque no sabía exactamente si iba a estar bien o no. Sin embargo, el hecho de haber ganado el anterior festival de Cannes le hizo ganar puntos. Aprovecho este momento para criticar el bochornoso espectáculo de las salas de cine en Murcia. En todas ellas salvo una, podemos ver LOS MISMOS TÍTULOS CINEMATOGRÁFICOS, por llamarlos de alguna manera, y únicamente orientados a una audiencia fácil y a llenar las salas todos los fines de semana sin mucha historia. No digo que el cine comercial esté mal, pero ¿por qué tenemos exactamente las mismas películas muchas veces en todos los centros comerciales de Murcia? Sinceramente es una vergüenza. Estoy casi seguro de que esta película no llegará a Murcia. Y luego, por supuesto, nos critican si nos la bajamos de Internet.

En cuanto a la película: magnífica, sobrecogedora, austera, dura, desgarradora, y lo que es más inquietante y triste: totalmente verdadera.

Aviso: no lea a partir de aquí si no ha visto la película y quiere verla.

Normalmente intento ir al cine sin haber leído nada de la película más allá de actores y director. En este caso, como decía al comienzo, ese periodo de tiempo se puede referir a cualquier cosa. En este caso, la película comienza en una residencia de estudiantes de Rumanía en 1987, dos años antes de la caída del régimen de Ceaucescu. Una vida opresora, agobiante, en la que se debía llevar un carné de identidad de varias páginas. Las protagonistas, compañeras de habitación, están preparando una cantidad de dinero considerable para no sabemos qué fin.

Una de ellas reserva una habitación de hotel, y queda con un hombre de mediana edad. La otra amiga los espera en el hotel y finalmente los tres se reúnen en la habitación. Lo que uno se va temiendo poco a poco, se confirma: han contratado los servicios (ilegales) del hombre para provocarle un aborto a una de las compañeras de habitación. Pensándolo bien, no voy a contar mucho más de la película, porque os insto a que la consigáis como sea y la veáis. Sólo os diré que lo que sigue a esa reunión de tres es una sórdida descripción de lo que va a pasar a continuación. Descripción que, si uno no está debidamente preparado sicológicamente, puede causar hasta náuseas.

Como no contaré más de la película, sólo diré que estas tristes situaciones (muchachas embarazadas de no pocos meses abortando en las precarias condiciones de un hotel de los años 70 en Rumanía, practicadas por un mercenario del sexo y el aborto) realmente se dieron. El miedo y la situación que se crea en la habitación casi se puede cortar con un cuchillo en el propio cine. Desgarrador.


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